
Lo consiguió.
El pasado sábado, Ana Reverte repitió triunfo para
España en el Festival de la OTI. Ganó con rotundidad,
marcando las distancias ante el resto de paises y demostrando
que la cantante hispalense, pero sabadellense de corazón
está en su mejor momento artístico. El Teatro Principal
de Valencia, que se vistió de gala, se convirtió
en el escenario de este certamen iberoamericano de la canción.
Fue una gran fiesta con final feliz. En la rueda de prensa posterior
al Festival, Ana declaraba ante España y América
que "este triunfo se lo dedico también a las dos ciudades
que más amo: Los Corrales y Sabadell".
Hacía un año que Francisco había conseguido
ganar la OTI con el tema "A dónde voy sin tí",
lo cual, a priori resultaba un "handicap" cara a reverdecer
laureles. Pero, tras escucharse en los ensayos la canción
española, dejó de cobrar valor el tópico
de que "ganar dos veces seguidas un mismo pais es muy difícil".
Ana Reverte, de entrada, entraba a formar parte del grupo de favoritos.
Su tema "Enamorarse", obra de Alejandro Abad y Josep
Lobell, finalmente enamoró también al jurado. Y
también su colorista vestido, una bella creación
de Oliver Luccioni, que rompía la habitual línea
sobria de la cantante.
Un
gran espectáculo
Este, el XXII Festival de la OTI, nada tuvo que ver con las escenografías
"kitsch" de algunas ediciones precedentes. No se trataba
de un gran show trasnochado, sino de todo un espectáculo,
moderno y atractivo, que reunía actuaciones de auténtico
lujo.
De hecho, Televisión Española, emitiéndolo
por la primera cadena y en horario de "prime time",
las 22 horas, demostró apostar fuerte por el certamen,
dotándolo de una fastuosidad digna de los mejores eventos.
El Teatro Principal de Valencia, una joya arquitectónica
con casi doscientso años de historia, se convertía
en marco incomparable de este Festival OTI'93, cuyo director artístico,
por segundo año consecutivo, era Jaime Azpilicueta, uno
de los más prestigiosos realizadores de TVE.
Los bellos decorados, distribuidos en ocho escenografías
distintas, de adaptaban en sus diseños a las distintas
exhibiciones musicales y coreográficas. Las actuaciones
de los 25 paises tenían como fondo un decorado móvil,
con láser y vistosos efectos de luz, que variaba su posición
automáticamente.
.
La gala, que tuvo como presentador al cantante valenciano Francisco,
el ganador del año anterior, contó con las actuaciones
de artistas tan consagradas como Paloma San Basilio, Rocío
Jurado, Sara Montiel, Chavela Vargas, Concha Márquez Piquer,
Mary Carrillo, Masiel o Susana Rinaldi, por ejemplo, que deleitaron
al público con homenajes a géneros tan comunes a
España y América Latina como el bolero, el tango
o el pasodoble. La orquesta Mediterráneo, dirigida por
José Fabra, acompañó musicalmente la gala,
mientras que las coreografías estaban inspiradas en creaciones
de Goyo Montero.
Muchos
famosos
A las 10 en punto de la noche, con el Teatro Principal lleno a
rebosar, se encendían los pilotos rojos de las cámaras
de televisión y se abría el telón. Presidía
la gala el presidente de la Generalitat Valenciana, Joan Lerma,
así como el director general de RTVE, Jordi García
Candau: el director y vicepresidente de la OTI, Guillermo Cañedo
y Nicanor González, respectivamente; el director de TVE,
Ramón Colom y otras personalidades. La alcaldesa de Valencia,
Rita Barbará, solo hizo acto de presencia unos instantes
ya que su madre había fallecido recientemente.
Las actuaciones se fueron sucediendo de forma dosificada, intercalándose
números artísticos a cargo de primeras figuras,
lo que ayudó a digerir un espectáculo de casi tres
horas de duración. Gustaron especialmente las actuaciones
de Mexico, Brasil y Portugal, paises que, a la postre, consiguieron
subir al "podium" de ganadores.
Pero el "oro" estaba reservado para nuestra representante,
Ana Reverte, que puso la piel de gallina a toda hispanoamérica
con su chorro de voz. El "crescendo" de su canción,
"Enamorarse", fue un elemento fundamental para que el
jurado le concediera las máximas puntuaciones.

El jurado, por cierto, estaba compuesto por 10 personas muy vinculadas
al mundo iberoamericano: la cantante argentina Susana Rinaldi,
el músico valenciano Javier Casals, los actores Antonio
Ferrandis y Narciso Ibáñez Menta, el abogado José
María Torrent, el cantante mexicano Carlos Cuevas, la actriz
venezolana Lupita Ferrer, el actor y dramaturgo portugués
Francisco Nicholson, la cantante catalana Salomé y la artista
valenciana Rosita Amores.
Expectación
A la una y veinte minutos de la madrugada, en un ambiente de gran
espectación, Paloma San Basilio leía el acta del
jurado y proclamaba la victoria de España. La fila donde
se ubicaba la gente de "Horus", la discográfica
de Ana Reverte, se disparó hacia arriba como un resorte.
El resto del teatro aplaudió con entusiasmo y lanzó
"¡Bravos!" a la nueva ganadora de la OTI. Mientras
tanto, la artista andaluza, plantada en el escenario, hacía
gestos con la cabeza como queriendo decir:
"no es posible, no me lo puedo creer".
A renglón seguido, las escenas emocionantes se sucedieron.
Alejando Abad y Josep Llobell, los autores de "Enamorarse",
salieron al escenario y felicitaron efusivamente a la cantante.
Ya fuera del ángulo de las cámaras, el director
artístico de Horus, Pepe Rosero, se fundió en un
emotivo abrazo con Ana Reverte.

Posteriormente, la artista, con lágrimas en los ojos, declararía
que "a Pepe le debo mucho de lo que soy, ya que ha creido
en mí desde un primer momento". A él iba dedicado
el triunfo, pero también: "a mis padres y hermanos
y a Los Corrales y Sabadell, las dos ciudades que más amo".
Las amigas
de Can Deu fueron a felicitarle
En el interior del teatro, el ambiente era de gran acontecimiento.
Con la "beatiful people" de la ciudad en primer plano,
se veían muchos trajes de gala y personajes importantes
luciendo el palmito y sonriendo a las cámaras. Los personajes
que despertaron mayor espectación, y también los
que desaparecieron más pronto, fueron Rocío Jurado
y Paloma San Basilio. Tras el Festival, se anunciaba una recepción
en el Ayuntamiento, pero allí no acudieron ni Paloma ni
Rocío. Ellas ya pasan de figurar. No como otras presuntas
personalidades, que se apuntan a todo por tal de devorar un canapé.
Una de las cosas que hizo Ana Reverte antes de salir a actuar
fue leer la edición de "Diari de Sabadell" del
pasado sábado, donde aparecía una extensa información
sobre el Festival. Y es que Ana tenía la difícil
papeleta de actuar en último lugar, por lo que tan larga
espera no hacía otra cosa que aumentar sus nervios. Además,
antes de salir a escena tenía que permanecer 45 minutos
entre bastidores, según las nuevas reglas de la OTI. ¿Por
qué?: resulta que otros años se encontraban con
que iban al camerino a buscar al cantante de turno... y éste
se había ido a dar una vuelta para paliar los nervios.
Y que no lo encontraban. Así que este año los artistas
estaban bien controlados y custodiados por una azafata. Y 45 antes
allí plantados.
Mucho y bien dio que hablar el vestido de Ana Reverte. Para algunos,
el vestuario había ayudado bastante a lograr el primer
puesto. En esta ocasión, la cantante sevillana lucía
un traje de seda salvaje -era uno de los secretos mejor guardados
del Festival-, combinado con colores morado, oro, negro y marrón
a base de franjas anchas y horizontales. Estaba elegantísima
y, por fin, rompía con su imagen un tanto clásica
y de gamas oscuras. El estilista Oliver Luccioni le diseñó
tan bello vestido y recibió tantas o más felicitaciones
que la cantante. El también había triunfado aquella
noche.
Hacía 5 minutos que había terminado el festival
y Ana Reverte todavía no se creía lo que había
pasado. Nuestra representante, recién proclamada ganadora
del certamen OTI'93, no hacía más que llorar de
alegría y fundirse en abrazos con su manager, Antonio Rodríguez,
y los directivos de Horus. Manolo Garrido, de Radio Sabadell,
que observaba aquellas escenas, recogió en un pañuelo
las primeras lágrimas de alegría de Ana Reverte.
Dice que las conservará como un oro en paño. Y que
mañana, cuando la artista sea entrevistada en la emisora
(12 del mediodía), le mostrará ese húmedo
recuerdo mezclado con "rimmel".
Ni que decir tiene que Ana Reverte se convirtió en la gran
estrella de la recepción municipal que tuvo lugar inmediatamente
después al Festival. Allí se dieron cita varios
de los "vips" de la noche, como Mary Carrillo, Sara
Montiel, Massiel, Serafín Zubiri y el elenco artístico
de los paises participantes. Luego, la fiesta continuó
en el Hotel Astoria, pero para un grupo muy reducido, formado
por los directivos de Horus, Pepe Rosero, Eugeni Serch y Angel
Lacalle, éste último sabadellense y director del
departamento de promoción; managers, familiares y amigos
de la artista. Corrió el cava y la fiesta se alargó
hasta las 6 de la madrugada. Casi como la "ruta del bacalao".
A esta fiesta particular de Ana Reverte se sumó, ante la
sorpresa de todos, una comitiva de amigas de la artista "de
toda la vida" que llegaban... desde Sabadell. Nada más
conocerse la victoria española, tomaron carretera y manta...
y hasta Valencia. En menos de 3 horas se plantaron en el Hotel
Astoria para abrazarse con Ana Reverte, esa gran amiga que vieron
crecer como mujer y artista en el barrio de Can Deu, y que nunca
olvidarán. Ana Reverte, que se emocionó muchísimo
al recibir esa visita, le decía a este cronista: "míralas,
estas son mis verdaderas amimgas, las que quiero yo". La
gente de Sabadell.
Xavier Rosell
(enviado especial). DIARI DE SABADELL. Martes, 12 de octubre de
1993