"Eran
las fiestas de la patrona de mi pueblo y mi madre me puso mi primer
vestido de folclórica. El fotógrafo que solía
ir por estos festejos andaba por las calles y yo no dudé
en ir hacia él y decirle que mi madre me mandaba para que
me tomara una foto; el problema fue cuando volvió por mi
casa y mi madre no sabía de qué le hablaban... Siempre
fuí una niña muy traviesa y juguetona; me encantaba
hacer muñecas de trapo y mis amigas aún las recuerdan:
metía lana dentro de una tela, les cosía la boca
y los ojos con hilos de colores, y luego les ponía ropas.
También me gustaba mucho cantar aunque no encajaba con
los gustos de la época; prefería el flamenco más
puro, del tipo La Niña de los Peines, Antonio Chacón
o Manuel Vallejo. Recuerdo mi infancia como unos años preciosos,
rodeada de mis padres y mis cuatro hermanos. Una de las cosas
que añoro son las comidas en las que nos juntábamos
y conversábamos de todo; creo que esta es una de esas buenas
costumbres que las familias de hoy han perdido.
Por Alicia Velasco
Magazine El Mundo. N.º 376. 2006